RD: El Paradigma de los 5,000 Megavatios y la Oscuridad que no Cesa
SANTO DOMINGO ESTE. – Un masivo apagón nacional sacudió este lunes la estabilidad de la República Dominicana, afectando de manera crítica las actividades comerciales, industriales y el tránsito en las principales arterias viales del país.
Desde pasadas las 10:50 a.m., el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) registró una caída estrepitosa. El impacto fue inmediato en Santo Domingo Este y otras provincias, dejando fuera de servicio semáforos y sistemas de transporte masivo, y obligando al sector comercial a operar con plantas de emergencia o paralizar sus labores.
Incertidumbre ante millonarias inversiones
Este evento ocurre en un contexto donde el Gobierno y el sector privado han anunciado cifras récord en inversión eléctrica. Según datos oficiales recientes al 2025 y principios de 2026, la República Dominicana ha captado más de US$3,500 millones en inversión extranjera directa destinados exclusivamente a la generación energética en los últimos cinco años.
Solo en el transcurso del año 2025, se incorporaron al sistema 1,239 megavatios (MW) de nueva capacidad, incluyendo:
Energía Renovable: La entrada de 13 nuevos parques solares y eólicos (como los proyectos Cotoperí, Washington Capital y el Parque Eólico Esperanza) que elevaron la capacidad limpia a más de 2,700 MW.
Generación Térmica de Respaldo: La puesta en marcha de unidades como SIBA Ciclo Combinado y las barcazas Powership en Azua para dar firmeza al sistema.
Infraestructura de Transmisión: Inversiones en subestaciones estratégicas como Bonao III y Cabreto-San Luis, diseñadas supuestamente para evitar los fallos en cascada.
A pesar de estos montos y de que se reporta un aumento en la cobertura eléctrica del 85% al 98% desde 2020, los gremios y sectores sociales cuestionan por qué el sistema sigue mostrando una vulnerabilidad que permite que una falla en una línea de transmisión (como la de 138 kV Hainamosa – Villa Duarte reportada hoy) colapse la actividad nacional.
Reacción de las autoridades
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, ha indicado que para el 2028 se proyecta un incremento adicional del 50% en la capacidad de energía base. Sin embargo, para los ciudadanos y comerciantes de Santo Domingo Este, la urgencia no es el 2028, sino la estabilidad del suministro hoy, ante las pérdidas económicas que generan estas interrupciones.
23 de febrero, 2026
SANTO DOMINGO ESTE. – Un masivo apagón nacional sacudió este lunes la estabilidad de la República Dominicana, afectando de manera crítica las actividades comerciales, industriales y el tránsito en las principales arterias viales del país.
Desde pasadas las 10:50 a.m., el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) registró una caída estrepitosa. El impacto fue inmediato en Santo Domingo Este y otras provincias, dejando fuera de servicio semáforos y sistemas de transporte masivo, y obligando al sector comercial a operar con plantas de emergencia o paralizar sus labores.
Incertidumbre ante millonarias inversiones
Este evento ocurre en un contexto donde el Gobierno y el sector privado han anunciado cifras récord en inversión eléctrica. Según datos oficiales recientes al 2025 y principios de 2026, la República Dominicana ha captado más de US$3,500 millones en inversión extranjera directa destinados exclusivamente a la generación energética en los últimos cinco años.
Solo en el transcurso del año 2025, se incorporaron al sistema 1,239 megavatios (MW) de nueva capacidad, incluyendo:
Energía Renovable: La entrada de 13 nuevos parques solares y eólicos (como los proyectos Cotoperí, Washington Capital y el Parque Eólico Esperanza) que elevaron la capacidad limpia a más de 2,700 MW.
Generación Térmica de Respaldo: La puesta en marcha de unidades como SIBA Ciclo Combinado y las barcazas Powership en Azua para dar firmeza al sistema.
Infraestructura de Transmisión: Inversiones en subestaciones estratégicas como Bonao III y Cabreto-San Luis, diseñadas supuestamente para evitar los fallos en cascada.
A pesar de estos montos y de que se reporta un aumento en la cobertura eléctrica del 85% al 98% desde 2020, los gremios y sectores sociales cuestionan por qué el sistema sigue mostrando una vulnerabilidad que permite que una falla en una línea de transmisión (como la de 138 kV Hainamosa – Villa Duarte reportada hoy) colapse la actividad nacional.
Reacción de las autoridades
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, ha indicado que para el 2028 se proyecta un incremento adicional del 50% en la capacidad de energía base. Sin embargo, para los ciudadanos y comerciantes de Santo Domingo Este, la urgencia no es el 2028, sino la estabilidad del suministro hoy, ante las pérdidas económicas que generan estas interrupciones.
Resulta difícil de digerir para el pequeño comerciante de Santo Domingo Este o para el industrial que detiene sus máquinas, que tras haber superado la barrera histórica de los 5,000 megavatios de capacidad instalada, el país siga siendo vulnerable a un 'blackout total.
Los datos macroeconómicos hablan de un sistema robusto y de inversiones que superan los US$3,500 millones, pero la realidad en los hogares y cuarteles es otra: el sistema de transmisión sigue siendo el 'talón de Aquiles' de una nación que produce energía, pero que aún no logra transportarla con seguridad hacia el desarrollo definitivo.
La paradoja: Tenemos mucha "generación" (plantas), pero una "transmisión" (cables y subestaciones) vieja o saturada. Es como tener un Ferrari pero correrlo por un camino de lodo.



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