SANTO DOMINGO ESTE. – La violencia criminal volvió a golpear la tarde de este lunes la transitada Avenida Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez (Autopista de San Isidro), donde desconocidos ultimaron a tiros a un vigilante privado mientras prestaba servicios en una reconocida farmacia de la zona.
El hecho de sangre se produjo en una de las plazas comerciales más concurridas del sector, ubicada frente a un conocido supermercado y en las proximidades de varios complejos residenciales. El vigilante, cuya identidad aún no ha sido revelada por las autoridades, fue sorprendido por sujetos armados que irrumpieron en el establecimiento con el fin de perpetrar un atraco.
Escena del crimen y levantamiento
Al lugar se presentaron de inmediato unidades de la Policía Nacional y técnicos del Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM), quienes acordonaron el área ante la mirada atónita de decenas de curiosos y clientes que se encontraban en la zona comercial al momento del suceso.
Pasadas las horas, el médico legista realizó el levantamiento del cadáver para los fines correspondientes. Aunque la policía ha iniciado el proceso de investigación, hasta el momento se desconoce el nombre de la compañía de seguridad para la cual laboraba el occiso, así como el monto de lo sustraído durante el asalto.
Rumores y clamor comunitario
En los alrededores de la plaza, el ambiente es de consternación y temor. Testigos oculares y residentes de los edificios cercanos —incluyendo el residencial del Banco de Reservas— comentaban en voz baja la audacia de los delincuentes, quienes actuaron a plena luz del día en una zona de alto flujo vehicular y comercial.
"Ya no se puede estar tranquilo ni en la farmacia. Ese hombre solo estaba ganándose la vida y lo mataron como a un perro para robarle", expresó uno de los ciudadanos que presenció el despliegue policial.
Investigación en curso
La uniformada informó que se encuentran analizando las cámaras de vigilancia del establecimiento y de negocios colindantes para identificar a los perpetradores, quienes emprendieron la huida inmediatamente después de realizar los disparos mortales.
Este suceso pone nuevamente sobre el tapete la necesidad de reforzar el patrullaje preventivo en el corredor de San Isidro, una zona que ha experimentado un crecimiento comercial acelerado, pero que sigue siendo blanco de la delincuencia organizada.
Este sangriento episodio se suma a una preocupante cadena de asaltos que ha venido afectando a diversas sucursales de cadenas farmacéuticas en distintos puntos del país; apenas recientemente se han reportado incidentes similares en zonas como Pedro Brand y en establecimientos ubicados en el kilómetro 17 de la Autopista Duarte. Esta recurrencia en los ataques contra farmacias, muchas de ellas pertenecientes a grupos con presencia nacional, pone en evidencia un patrón delictivo que busca aprovechar la vulnerabilidad de estos centros de servicios esenciales, dejando una estela de
4 de mayo 2026



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